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Guerra sucia entre demócratas y republicanos se toma la campaña presidencial en E.U.

Foto: Magda Hernández

Mientra se realiza el toma y dame, sondeos recientes indican que McCain ha recortado la amplia ventaja que Obama le sacaba hace apenas un mes.

Aunque John McCain es el más agresivo a través de avisos publicitarios, Barack Obama ya está respondiendo con la misma moneda. Nadie esperaba que se "hicieran pasito".

Pero esta confrontación se ha tornado, además de hostil, en todo un arte que busca pulverizar la imagen del enemigo.

Esta semana, mientras los demócratas se agrupaban en Denver (Colorado), para la Convención Nacional del partido, uno y otro bando se lanzaron fuertes jabs a la mandíbula.  Por el lado republicano, su candidato, McCain, utilizó las propias palabras de Hillary Clinton y el actual candidato demócrata a la vicepresidencia, Joe Biden, para indicar que  Obama no está listo para ser presidente. Incluso, sugirió que tenía nexos con terroristas.

El senador afroamericano, por su parte, vinculó a McCain con corruptos lobbistas que están en la cárcel y aprovechó una reciente "metida de pata" del republicano para mostrarlo con un millonario que, ni siquiera, tiene idea de cuántas casas posee.

McCain, hay que decirlo, fue quien impuso el tono hace varias semanas con una serie de avisos en los que comparaba a Obama con una celebridad tipo Paris Hilton, y sugería que padecía de complejos de grandeza pues, dice, se cree un "guía y salvador" como Moisés.

Tras la elección de Joe Biden como candidato a la vicepresidencia, el senador por Arizona siguió a la ofensiva empleando una vieja frase del senador de Delaware en la que sostiene que a Obama le falta peso para ocupar la Casa Blanca.  "Ni siquiera su compañero de fórmula cree que está listo. ¿Por qué lo deben creer ustedes?", dice uno de los avisos que se viene transmitiendo en estados como Ohio, considerado clave para las elecciones del 4 de noviembre próximo.

En otro, y dado que el tema parece haber calado en el público, McCain insiste en que Obama es una celebridad: "A ellos (las celebridades) les encanta gastar plata. El problema, en este caso, es que es la plata de sus impuestos", apunta la cuña que se escucha en emisoras radiales.

Pero el que más dolió fue uno que comenzó a circular esta semana y que tuvo mucho impacto, dado el enorme despliegue mediático de la Convención. El aviso sostiene que Obama decidió "saltarse" a Hillary Clinton como posible candidata a la vicepresidencia, pues la ex primera dama, pese a ser la mejor calificada, conocía la "verdad" y los defectos del senador por Illinois.

Luego, un par de días después, lanzó otro violento ataque al reciclar una cuña que usó la misma Hillary durante la ronda de elecciones primarias y en la que cuestiona las credenciales de Obama para dirigir el país: "Yo sé que McCain tiene una vida de experiencias que llevaría a la Casa Blanca. Obama (lo único que) tiene es un discurso en el 2002", dice la voz de Hillary.

Luego un narrador anota: "Hillary tiene razón. John McCain, a la Presidencia".

En otro muy polémico que apenas está ganando espacio, seguidores del republicano sugieren que Obama tiene vínculos con William Ayers, miembro de una organización radical de los años 70 que se atribuyó más de una decena de atentados con explosivos, uno de ellos en el Capitolio.

Ayers es hoy profesor en la Universidad de Illinois y, según el aviso, Obama lo ha defendido, llamándolo "respetable", y el senador lanzó su carrera política desde la casa del personaje.

Los anuncios de McCain, queda claro, buscan atacar lo que, se perciben, son los flancos débiles de afroamericano.

Por un lado, corteja a los más de 18 millones de personas que votaron por Hillary y que resienten que Obama ni siquiera la haya considerado como compañera de fórmula, dibujándolo como un "elitista" que no entiende los problemas de la clase trabajadora.

Por el otro, resalta su inexperiencia, reconocida incluso por los mismos demócratas.

No dice, por supuesto, que tanto Hillary como Biden fueron rivales de Obama en la carrera por la nominación del partido durante el actual ciclo electoral, y que también se valieron de todo para tratar de ganar.

Aunque ambos (Hillary y Biden) se han retractado, la estrategia de McCain parece estar dando sus frutos.

Sondeos recientes indican que el republicano ha recortado la amplia ventaja que Obama le sacaba hace apenas un mes, y que al menos un 30 por ciento de los seguidores de Hillary todavía no están listos para votar por el afroamericano.

Además, el jueves, McCain sorprendió con otro aviso, hecho con la estrategia contraria. En una cuña que no dura más de 30 segundos y que ya ha sido vista por más de 12 mil personas en YouTube, el senador por Arizona felicita a Obama por su nominación como candidato demócrata: "Senador Obama, este es de verdad un buen día para E.U. Usted sabe que, frecuentemente, los logros de nuestros oponentes pasan inadvertidos. Así que quiero parar, y decirle felicitaciones. Es perfecto que su nominación llegue en este histórico día. Mañana volveremos a lo mismo pero, por esta noche, senador, buen trabajo". 

El contraataque  Obama, que había prometido mantener un "tono positivo" en la campaña, optó por responder con la misma moneda.

'Las siete casas, pero no la blanca'

Y fue el propio McCain quien le abrió la ventana cuando no pudo precisar el número de casas de las que es propietario, durante una entrevista con un medio de E.U. hace un par de semanas.

El tropiezo le cayó como anillo al dedo. Casi de inmediato, su equipo de campaña sacó un video y un aviso publicitario que concluyen que el senador por Arizona posee siete casas, algunas de ellas mansiones.

El video, titulado 'Siete', termina con una imagen de la Casa Blanca y diciendo: "Esta es una casa a la que los estadounidenses no pueden permitir que McCain se mude".

En otra propaganda, que por el momento solo circula en Atlanta, Obama alega que McCain tiene lazos con Jack Abramoff, un lobbista que terminó en la cárcel por haber pagado a congresistas gruesas sumas de dinero -en viajes y otros regalos-, para que le aprobaran legislaciones que favorecían a sus clientes. Puñalada a McCain, pues éste siempre se ha presentado como el adalid de la lucha contra la influencia del lobby en Washington.

En el caso de Ayers, la campaña de Obama se ha movido con más cuidado pues temen que, de responder con vigor, pueda convertirse en una gran historia nacional.  Pero si no lo hacen, corren el riesgo de caer en el mismo error que terminó sepultando al candidato John Kerry, en el 2004, cuando seguidores de Bush produjeron un video en el que veteranos de Vietnam testificaban que Kerry había prefabricado su récord en esta guerra. El caso terminó siendo falso, pero cuando el candidato demócrata quiso responder, la percepción ya estaba muy difundida y no pudo contrarrestarla.

Por el momento, la campaña de Obama ha respondido con un aviso en el que niega la acusación, pero solo en los estados donde se ha visto ?Ohio, Virginia y Pennsylvania? y ha amenazado con una demanda legal.

Aunque la virulencia de las cuñas ha llamado la atención, este tipo de "campaña negativa" ?como se le conoce en E.U.? es casi un estandarte de las disputas electorales en el país. Sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX y dado el auge de la televisión como medio masivo de comunicación.  Al respecto se han escrito decenas de libros y el tema es materia de estudio en las universidades. 

Incluso, los avisos han sido tan efectivos que se cree que definieron algunas contiendas presidenciales del pasado.  Muchos todavía recuerdan, por ejemplo, uno durante la campaña de 1964 entre Lindon B. Johnson y el republicano Barry Goldwater. En el aviso, que hoy se conoce como Daisy Girl, se muestra una pequeña niña deshojando una margarita, mientras en el fondo se scucha una voz 'similar a la de Goldwater' haciendo una cuenta regresiva a la que le sigue lo que parece una explosión nuclear. 

En plena Guerra Fría con la Unión Soviética, la cuña fue devastadora para el republicano, que abogaba por una política más agresiva frente al Kremlin. Hoy, dado lo apretada de la disputa por la Casa Blanca, todo indica que apenas están calentando motores.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
 WASHINGTON
 

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