Un Boeing 767 de Air Canada cubría el trayecto entre Toronto (Canadá) y Londres, cuando el copiloto sufrió un trastorno nervioso lo que obligó al capitán a tomar la decisión de aterrizar en Irlanda.
El caso ocurrió en enero, pero solo ahora el resultado de la investigación fue divulgado a los medios. El segundo de a bordo comenzó a "desvariar y hablar sin sentido", según el informe de la aerolínea, cuando el avión, con 146 pasajeros, sobrevolaba el océano Atlántico.
Sin asistente a su lado, el comandante del avión lanzó la pregunta que a nadie le gustaría escuchar cuando se encuentra a casi 10.000 metros de altitud: ¿Hay algún miembro del pasaje con conocimientos de pilotaje?.
Por suerte, una de las azafatas tenía una licencia para pilotar aviones comerciales y tomó asiento junto al capitán para emprender el descenso y posterior aterrizaje en Shannon, indica el informe, que elogió la decisión.
Tras tomar tierra, el capitán alabó la labor de la azafata y el copiloto fue trasladado al hospital de la localidad de Ennis, en el condado de Clare, donde permaneció ingresado durante once días.
Otra azafata sufrió heridas en las muñecas al tratar de reducir al turbado copiloto, quien, finalmente, fue apartado de los controles e inmovilizado en un asiento de la cabina de mando.
El informe oficial, elaborado por la Unidad de Investigación de Accidentes Aéreos de Irlanda (AAIU), no especifica qué tipo de trastorno mental sufrió el copiloto, pero recoge las opiniones de dos médicos que lo trataron y que calificaron su estado de "confundido y desorientado".
DUBLÍN
Efe
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